Preguntas frecuentes
En algunas ocasiones, uno no es capaz de identificar bien qué le ocurre o qué debe hacer para hacer frente a estas situaciones. Otras veces los problemas a los que nos enfrentamos son tan intensos o prolongados en el tiempo que superan nuestras capacidades para resolverlos. Es entonces cuando se recomienda acudir a un psicólogo, ante una situación que genera malestar y sufrimiento, afectando o dificultando las actividades de la vida diaria y/o las relaciones con los otros.
Elegir un terapeuta es una decisión importante. Más allá de su formación y experiencia, hay tres aspectos que pueden marcar la diferencia en el proceso:
La conexión terapéutica. Es fundamental que te sientas cómodo, escuchado y comprendido. La confianza no siempre surge desde el primer minuto, pero sí es importante que percibas un espacio seguro donde puedas expresarte sin sentirte juzgado.
El enfoque terapéutico. Existen diferentes formas de hacer terapia. Mi trabajo se basa en un enfoque integrador, con una base cognitivo-conductual y herramientas de terapias de tercera generación, adaptando la intervención a las necesidades de cada persona. No creo en soluciones estándar, sino en un acompañamiento personalizado.
Tu implicación en el proceso. La terapia no consiste únicamente en asistir a una sesión semanal. Los cambios se producen cuando existe compromiso, apertura y disposición para poner en práctica lo trabajado durante las sesiones. Mi papel es acompañarte, orientarte y darte herramientas; el cambio lo construimos juntos.
Si después de las primeras sesiones sientes que este espacio no es para ti, también es válido. Encontrar al profesional con el que conectes es una parte importante del proceso terapéutico.
Sí. La confidencialidad es un principio ético fundamental en la práctica de la psicología. Esto significa que la información compartida por el paciente durante una sesión de terapia se mantiene en privado y no se revela a terceros sin el consentimiento del cliente. Sin embargo, hay algunas excepciones limitadas en las que los terapeutas pueden verse obligados a romper la confidencialidad. Estas excepciones suelen incluir situaciones en las que hay un riesgo inminente de daño para el cliente o para otros, como casos de abuso, amenazas de violencia o suicidio.
La frecuencia de las sesiones de terapia psicológica puede variar según las necesidades y circunstancias individuales de cada persona. La decisión sobre la frecuencia generalmente se toma en colaboración entre el terapeuta y el paciente, considerando factores como la gravedad de los problemas, la disponibilidad de tiempo y recursos, y las preferencias individuales.
A modo de resumen, cuando acudas a la consulta se dedicarán unas sesiones a conocer a fondo lo que te ocurre y todos los factores que influyen en tu problema. Luego se te explicarán los resultados de esta evaluación y diseñaremos (siempre con tu aprobación) un plan de intervención, marcando unos objetivos a cumplir. A partir de entonces se trabajarán esos objetivos específicos, evaluando en todo momento tu progreso. Es importante señalar que el compromiso del paciente es un elemento clave para que la terapia sea efectiva. El compromiso del paciente no significa que siempre deba estar seguro de lo que quiere o que no pueda tener dudas o resistencias en el proceso. Forma parte del trabajo terapéutico explorar y comprender esas dudas o resistencias.
Sí. La terapia online puede ser igual de efectiva que la terapia presencial siempre que exista un espacio adecuado, una buena conexión terapéutica y el compromiso de la persona con el proceso.
Esta modalidad ofrece la posibilidad de acceder a acompañamiento psicológico desde cualquier lugar, facilitando la continuidad de la terapia y adaptándose mejor a los ritmos de vida actuales. Durante las sesiones trabajamos de la misma manera: exploramos lo que estás viviendo, comprendemos los patrones que pueden estar afectándote y desarrollamos herramientas para favorecer cambios reales.
Lo más importante no es el formato, sino encontrar un espacio seguro y un profesional con quien te sientas cómodo para avanzar en tu proceso.